Serbia

Ni un fusil, ni los puños apretados, ni las estrellas rojas que dominan el paisaje hacen presagiar que estamos recorriendo el país con gente más solidaria y gentil de Europa. Que lindo que es sentir que aun sin entender nada, la energía de una sonrisa y una mirada todo lo pueden!

La ruta que estábamos haciendo por el río Danubio, después de Belgrado, la capital de Serbia, cambia estrepitosamente. Comienzan las subidas exigentes, las colinas y montañas se multiplican. Por si no fuera poco, si bien están perfectamente señalizadas, la ruta empieza a compartir su trazado con rutas nacionales de muchÍsimo trÁfico. Ya es una aventura diferente.

Y por si fuera poco, o más bien como compensación, estamos recorriendo un país que da lo mejor de sí, sus mejores sonrisas, a saludos, bocinas y caricias al alma, que hayamos podido imaginar. Serbia nos encanta!

Sus paisajes son de un verde inimaginable. Aun con ese pasado no tan lejano de grises y colores del Este comunista, lo que se respira es esperanza. Recorrimos por 8 dias unos exigentes 520 kilómetros hasta llegar a la frontera con Bulgaria. Aqui ya la Unión Europea nos deja de lado. Y desde la misma frontera, desde el sello, las diferencias se notan. Gente amable, muy feliz de que visites su país. Y claro, un lugar donde nuevamente nos sentimos más a gusto, por sus cercanías con nuestras costumbres y culturas latinas. De las buenas y de las malas,obvio, como podrán imaginarse.

Cuando visitamos Belgrado, los contrastes fueron de fábula. El pasado reciente, relacionado al conflicto Bélico, tiene una importancia aún preponderante en el paisaje de la ciudad. Tanques, exhibidos con heroicidad, cohetes y restos de edificios bombardeados solo 20 años atrás por la OTAN. Una vez más, desde el otro lado, un ejercicio de memoria y reflexión necesario.

Contrariandose, las sonrisas, la amabilidad, las ganas de ayudar. Una solidaridad que quizas, paradójicamente, pueda explicarse en haber padecido la nefasta situación de vivir en guerra. Es el pais donde mas veces nos preguntaron si necesitábamos ayuda. Las similitudes con lo que vivimos en Colombia, resumen claramente a nuestro entender, cómo somos los seres humanos.

Es nuestro primer país con alfabeto cirílico. En algunas partes lo padecemos, siendo imposible comunicarse. Sobretodo en pequeños pueblos. Pero, en los tramos de la ruta de bicicleta, la cartelería es sumamente clara.

Nos hemos exigido para tratar de apurar nuestro paso hacia el Mar Negro. Ya lo sabíamos, en Serbia nos ibamos a querer quedar más. Pero entendemos, nuevamente, que nuestro viaje es andar en la ruta, en la bici, todo el dia, viendo y observando, viviendo y disfrutando. Hasta en las subidas, hasta en los túneles, y hasta en las bajadas a pura frenada!

 

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