Perú

En Perú, estuvimos más de 40 días, y aún con su gran extensión de carreteras, recorrimos solo 4600 kilómetros. La sensación, que se empezaría a repetir a lo largo del viaje, es que nos quedamos cortos. Podríamos haber recorrido más!!!

Eso si, debemos ser concretos: Perú,  en relación a sus lugares turísticos más emblemáticos, tiene un marketing increíble. Y ese marketing, a nuestro estilo de viaje, lo cierto es que no le sentó muy bien. Todos los lugares, que también por historia y relevancia resultan importantes, terminan siendo un poco caros para visitar, para estar, y para contemplar.

Lamentablemente, lo vivimos así. Pero, todo en la vida es una oportunidad: lo que no nos esperábamos, era encontrarnos con un Lado B, es decir, con un montón de circuitos alternativos, y lugares no tan explorados, que también valían la pena. Y hacia allí fuimos. Nos encontramos con rutas abusivamente llenas de paisajes y extensiones de tierra, que nos invitaban a viajar. Planes de explorar caminos alternativos, entre volcanes, entre montañas y ríos. Siempre rodeados de fauna autóctona, y de un monto de gente dispuestos a conversar y darnos a conocer el “otro” Perú. Cada día lo disfrutamos desde el comienzo: mirar el mapa, preparar nuestro mate, y recorrer enormes distancias. Era un plan de viaje sumamente tentador. Con la magnificencia de cada paisaje, la soledad avasalladora. El clima como aliado.

Del sur, Creemos que la zona del Cañón del Colca, y la aventura de ir por caminos de tierra hasta Espinar y luego hasta Cuzco, fue probablemente la que más disfrutamos.

Obviamente que tuvimos que visitar el Macchu Picchu,, pero lo hicimos a nuestra manera, dando una linda vuelta alternativa, vía Santa Teresa. La verdad, nos encantó viajar por estas rutas.

Después de eso, el tramo de Cusco hasta llegar a Nazca, fue de días de rutas larguísimas que nos dieron la oportunidad de charlar, pensar mucho, y compartir muchos mates. Obviamente, las líneas de Nazca no las hicimos. Será para otro momento.

Cuando llegamos a Lima, sucedió algo muy especial: el 20/05 fue el cumpleaños de Lauri. El primer integrante en cumplir años “en viaje”, así que lo íbamos a festejar como corresponde…..También el mismo día fue el nacimiento de nuestra sobrinita Renata!!!. Mejor regalo imposible!

En Lima, también se produjo otro hecho que marcará un antes y un después en el viaje: Ambos hicimos nuestro primer intento de confeccionar arte propio: Lauri con una pulsera con hilo macrame, y Dani con pulseras de escallas (pedacitos de piedras). De ahí en más, será todo curva experimental. También en el mismísimo Malecón de Lima, días después, sería la primera vez que alguien nos aceptaría aportar a nuestro viaje a cambio de algo de nuestro «arte». Nacería aquí, tímidamente, otro estilo de viaje.

Por otro lado, quizás una de las mejores decisiones de ruta que tomamos, al menos en Sudamérica, fue no seguir por la ruta de la costa (La Panamericana) desde Lima hacia el Norte. Nos metimos a la no tan famosa ruta que circunda entre las cordilleras (“la Negra”, porque son montañas sin presencia de nieve, y “La Blanca” que se caracteriza por glaciares y nevados). Asombrosos paisajes, curvas y subidas, cielos y estrellas, lagos y ríos, gente con espíritu de curiosidad….qué placer tomar estas decisiones!!!

Un tanto contrastante, ya más llegados al Norte de Perú, la presencia de lugares turísticos y todo sus derivados. No se nota tanto, y realmente la zona se vuelve más industrial y con cierta monotonía en el paisaje. Igual, lo tenemos que reconocer: manejar 10 horas por el desierto, es también algo digno de hacer!

Ya sobre el final de Perú nos toco compartir muy lindos días en Punta Sal, otro lugar que no está mucho en los radares viajeros, y que nos sorprendió.

En definitiva más lindo que tiene Perú es que en cualquier viaje, relativamente largo, te vas a encontrar seguramente con rutas en las que vas a tener que poner a prueba tus ganas de viajar: muchas montañas (es casi seguro que vas a cruzar la cordillera, o algún cordón montañoso lleno de curvas, subidas y bajadas). Las extensiones te van a dar, desinteresadamente, una linda oportunidad de disfrutar de la soledad de la ruta, y la inmensidad del paisaje. No es poco, no?

Fijate en “Algunos relatos de viaje” para conocer un poco más como nos fue en Perú.

Lugares no tan turístico de Perú, que nos encantaron:

  1. Hacer el “camino” largo para ir a Macchu Picchu: consiste en seguir viaje vía Ollantaytambo, hasta Santa Teresa, pasando por Santa María. De ahí, te conviene trasladarte con algún taxi hasta la Hidroeléctrica, y de ahí en más, caminar por lugares realmente maravillosos, con rumbo al pueblo de Aguas Calientes. Visitarás el concurrido Macchu, pero al menos, le sumarás kilómetros de paisajes y aventuras mucho más novedosos, y menos concurridos, que en su versión “Camino Real”.
  2. La Cordillera de Huaraz: Ni menos salís de Lima, y para evitar la súper monótona Panamericana vía Chimbote y Trujillo, nos recomendaron adentrarnos a la zona de Huaraz y Caraz. La verdad, lo súper recomendamos. La ruta es increíble, llena de paisajes únicos y no tan visitados. Solamente la parte final, donde te vas por el cañón del Pato, puede ser un poco complicada, no para cualquier auto, pero, aún asi, la dosis de aventura puede estar más que cubierta. Y si hay días de sobra en el plan, visitar el Parque Nacional Huascaran, en cualquiera de sus ingresos, e intentar hacer un trekking por allí, puede ser de lo mas lindo que hagas en Sudamerica!
  3. El cañón del Pato, saliendo de Huaraz: De la mano de lo anterior, la verdad es que cuando nosotros pasamos, ya había algunos intentos de industrializar (vía una Hidroeléctrica) y mejorar (ensanchar y hasta pavimentarlo!!!) el camino. Si no lo hicieron, es una de las rutas más adrenalinicas que podrás hacer con tu auto!!! Cárgate de provisiones y ganas de sentirte casi perdido!
  4. Punta Sal: una villa de pescadores, devenida en casitas de fin de semana bastante coquetas. Con acceso controlado, pero no es tampoco que no podrás entrar a visitarlo. El agua se templa quizás exactamente en dichas latitudes del pacifico, de manera que ofrece todo lo que Mancora, lamentablemente, no tiene. Si sos de disfrutar de lo natural, la tranquilidad y no estar en lugares con agitada vida nocturna, olvídate de Mancora y seguí para Punta Sal!
  5. El camino desde Cusco, hasta Nasca, vía Abancay: la verdad nos llevó dos días, de rutas extensísimas, y con cierta complejidad conductiva. Pero, es de los más lindos tramos viajeros en este país. Si le sumás que puedas hacer grandes actividades, esto es: visitar Macchu y ver las Líneas, está más que justificado hacer ese tramo!
  6. Los mercados de Perú: No hablamos ni del de Cusco, ni , en definitiva, de los más arregladitos que se ubican en las ciudades turísticas. Tenés que experimentar la increíble variedad y calidad de los productos que comercializan en los pueblos menos famosos, y en las ciudades también. Variedad de frutas, de verduras, de todo!!, y lo más importante: todo saludable!
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