Inglaterra

Este mundo global nos hizo volar a nosotros, dos sudamericanos hechos y derechos, desde un aeropuerto de la costa californiana de Estados Unidos, en un avión de una compañía de oceanía, hacia un continente, Europa, pero a una isla, o conjunto de ellas, que no se consideran más parte de esa Unión: El reino Unido. Así de agitados y globales han sido nuestros pasos hacia este lado del globo. Estamos en uno de los aeropuertos con más tráfico del mundo, en una cola interminable que, lenta y pausadamente, va registrando su ingreso a Inglaterra. Ya vislumbramos la discreción y perfección, aun en una situación crítica: una pasajera se ha desmayado y toda la estructura del aeropuerto, su personal, se encarga de atenderla inmediatamente sin ningún gesto o situación fuera de la parsimonia y tranquilidad que debe primar, desde el punto de vista más británico, ante este altercado. No dudamos en rápidamente hacer el paralelo a si hubiera pasado en Estados Unidos. Ni que hablar en otro país. Luego, notamos los tonos, de vestir, de moverse, de gesticular, de vivir: es una sinfonía de colores, movimientos y ritmos que parecen de una película supermodernista. Estamos claramente fuera de tono. Imposible amoldarse a un país, a una ciudad, que parece acorralada (estamos entrando a la primavera?) entre grises, negros, azules y verdes. Sin desentonar.

Estamos aquí!!!, otro sueño que se hace realidad. Cansados, con pocas horas de sueño, e intentando descifrar algo que no tiene ninguna utilidad: nos daremos cuenta que, en euros, o en libras, el país que estamos visitando es de los más caros!!!, y mas un aeropuerto.

 

Manejamos ciertas opciones: armar las bicicletas y empezar a rodar aquí mismo, o movernos al centro de la ciudad y tomar un Descanso. También pensamos en volar hacia Alemania o Suiza. El momento para conocer más a fondo este pais sera en Junio. La temperatura que viene de afuera del aeropuerto nos lo confirma. Apenas 5 grados. Si!, es temprano para andar en bicicleta por Europa, pero el plan está más firme que nunca.

 

Que les podemos decir hasta acá? Que al menos en el aeropuerto de Londres se respira una perfección que asusta. Todo exalta calidad, detalle, y claro, precios exorbitantes.

 

Veremos cuando en Junio visitemos más a fondo este país. Pero está claro que es algo absolutamente diferente e impensado. No podemos creer que haya un nivel de civilización así. En todo, en cada detalle, se nota. Y claro, penosamente, nos imaginamos que debe haber un lado B para todo esto. Y eso es lo que nos asombra aún más.

 

En unas horas, volaremos a Alemania. La impresión nos ha dejado casi sin respiro. Estamos cansados, pero con muchas ganas de desarmar estas cajas que nos acompaña, armar las bicis, y salir a conocer un Nuevo continente. El “Viejo continente!”.

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