Estados Unidos

Ya de entrada lo sabíamos: Entrar a EE.UU. iba a ser una aventura aparte. Diferente. Sumamente valiosa desde la curiosidad que representa sentir y asumir que se está «del otro lado». Sin importar qué lado es mejor, o peor. Lo que sea. A quienes nacimos y vivimos en Sudamérica, sabemos, «pasar» es, tal cual lo expresa el término, estar en otro mundo.

Implicaría también un SI (o un NO) a nuestro proyecto, a nuestro objetivo: Alaska dependía de un trámite en la frontera. En esa frontera tantas veces escuchada.

Del mismo modo, una vez que empezamos a planificar rutas y distancias, nos encontraríamos con el país más extenso para recorrer. Lo sabíamos. De hecho, en nuestros 195 días, hicimos más de 27500 kilómetros, y solo conocimos 16 estados!!!

Es de tal modo, casi imposible resumir una aventura como está. El pais, su cultura, su gente, esa simbiosis, es, en si mismo, una inmensidad. Una maquina que gira y gira intensamente, eso, asi, es EEUU. Nada se detiene. Una inmensidad de gente, de autos, de camiones, de trenes extensos con doble carga, de industrias, de marquitas de vuelos por el aire, de carreteras y puentes, de edificios inmensos, de estaciones de servicios y maquisdonald, ufff, nos cansamos de ver cómo LA economía del mundo (si, conservamos nuestro poder de análisis “cuadradito”) se mueve casi, 24/7 como dicen aquí (en alusión a las 24 horas de los 7 días de la semana). Una ingeniería que pareciera moverse a un ritmo constante. Todo «funciona»,  o al menos asi parece.

Claramente, te avasalla. No solo en ese, el lado más banal y quizás estereotipado del gigante del norte. También avasalla con su riqueza y nivel de preservación de lo natural. Los Parques nacionales que visitamos en este país, tratando de alejarnos de los grandes centros de consumo y su maquinaria rutina, nos dejaron asombrados. FUe un placer recorrerlos, es todo hecho al máximo nivel, sin reparar en consideraciones de ningún tipo, haciendo que tu experiencia dentro de ellos realmente sea de una conexión total con la naturaleza.

Ni bien entramos, veníamos con ganas de conocer ciudades. Pero de a poquito ,cambiamos el chip, nos adentramos más en los caminos menos transitados, tratando de conocer más la cultura local NO sujeta a consumo, y nos encontramos con otro país. Un país también muchas veces detenido en el tiempo, con severas crisis de autoestima y un tanto desperanzado.

Todo funciona. Te dicen. Y lo ves. Y si, es verdad, todo funciona. Tiene un costo, un precio, llamémoslo como quieras. Pero funciona. Podríamos adelantarnos a decir que en ejercicio de civismo y convivencia en sociedad, más allá del modelo económico que se imponga, están en un nivel de otro mundo. Así, nadie va a hacer lo que es no debido, todo se respeta, y el derecho de uno vas hasta donde empieza el del otro.

Claro, por contraposición, ese ejercicio constante de estar en tu mundo, en tu área, y no entrometerte, los vuelve también un tanto anónimos, y hasta pareciera, apáticos respecto de los otros. Pero  es así, han vivido siglos así, y es una cultura que se afianza en relación a trabajar, hacer lo tuyo, respetar lo del otro, y no descansar hasta que la edad lo disponga.  Negocios son negocios, vacaciones son vacaciones, amigos?, hasta ahí nomás. La familia?, bien. Tener acceso a todos los bienes y servicios (los que se te ocurran) tiene un precio, y el banco presta siempre que tengas buen record. Simple: La maquina rueda día a día, a pasos inimaginables. En el medio, claramente, a veces quedan excluidos y marginados, haciéndolo tan o más triste. El contraste, cuando lo encuentras, duele. Pero, hasta el «derrame» en lo social (altruismo, piedad, solidaridad) es inimaginable.

Contrastes?. Si. Está lleno de ellos. Nosotros quizás con el lente de verlo desde afuera, y con una altísima capacidad de asombro, vimos cosas nunca antes vistas.

Nos sentimos muy seguros en casi todos los lugares que visitamos. Hiper seguros.

Peligrosamente, te vuelves un ciudadano de un lugar que parece idealizado. Todo se hace simple, practico, lógico y hasta aburrido. Pero con algo de espíritu aventurero, puedes divertirte como en ningún otro lugar.

En definitiva, su gente, al menos la que nosotros conocimos, nos pareció gente súper amena, divertida, sincera y con muchas ganas de conocer y compartir. Es un país inmenso, claro, pero a su estilo y maneras, creemos haber conocido mucha gente como para poder valorar el trato honesto y cordial que todos tienen.

Se nos ocurre dejarles quizás un resumen para intentar darle una vuelta a un tópico que es más que común: qué visitar en EEUU¡?:  Nosotros, si tuviéramos que elegir que hacer en no más de 20 días en Estados Unidos, y sobre todo si te gusta la vida al aire libre, creemos que el Plan podría ser este:

Empezar (o terminar, si lo haces al revés) en Flagstaff, Arizona, o en Phoenix (capital del Estado, no la conocemos, pero quizás es más fácil conseguir vuelos y rent a car). De allí, visitar la entrada Sur del Gran Cañón.

De ahí, ,podrás seguir a visitar la parte Norte del Gran Cañon, seguir a Wyoming donde está Tetons National Park, y si alcanzas, seguir a Yellowstone, en Montana. Si te quedan dias, Glacier National Park, es quizás, el más lindo de los parques que visitamos.

Dato: siguiendo este plan, te aconsejamos, por practicidad, comprar el Pase Anual para los parques Nacionales de los Estados Unidos. Son  USD 80 para utilizar en todos los parques con un carro, y realmente lo amortizarás si lo utilizas seguido. Vale la pena!

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