Eslovaquia

No hay fronteras, pero las hay. Ya podemos empezar a sentir aromas y sensaciones de que el Este sigue siendo el Este, y que aquí todavía los estándares y el bienestar que pregona el modelo europeo, va quedando en deuda. La gente, por el contrario, se brinda a más no poder para hacerte sentir que su cultura persiste. Estamos felices de sentirnos más terrenales!

En 5 días, realizamos unos 160 kilómetros en las bicis para cruzar este pequeño y joven país de Europa. Con una población casi estancada, y mucha gente trabajando en otros lugares de Europa, se nota que es un país en estado de evolución. Definiéndose en todo, costumbres, impronta, cultura. Quizás la primera vez que estamos en un país con este tipo de sentimiento.

Nuevamente, cruzando desde Austria, pasamos sin ningún miramiento hacia este nuevo país. Luego de 5 kilómetros, asistimos a lo que para nosotros resultó muy curioso: una serie de bunkers de la segunda guerra mundial. Intactos, casi como en uso. Una rápida foto de lo que en algunas partes puede respirarse en este país.

Recorrimos mayoritariamente la región sur del país, la cual con excepción de su capital, Bratislava, no es la más turística. Esto nos valió para poder conocer el lado menos desarrollado de la parte más conservadora de la ex «Checoslovaquia». Si, Praga y la Rep. checa se llevaron lo más progre, el mayor desarrollo y casi nada de la religión. Lo cual quedó mayormente, junto con menor desarrollo, en el lado Eslovaco.

La gente con la que nos contactamos y pudimos conversar, que por cierto fueron super amables y gentiles (hasta mostrándose sorprendidos de porque visitabamos su país), nos detallaban esto: nos quedó la sensación de que están redefiniendo su país, su cultura, después de ese periodo de separación.

Por costos de mano de obra, muchísima industria automotriz se ha asentado aquí, junto con mucho campo que moviliza la economía nacional. Su capital es muy linda, con muchos edificios en refacción que intentar darle una impronta aún más turística o estetica. Se nota que al igual que su vecina Rep Checa, están recibiendo inversiones de la UE para potenciar su actividad económica. Quedará por verse qué impacto real tendra.

Nuestra ruta por el Danubio se definió entre algunas partes exclusivas, sin tanta señalización, con algunos tramos largos de ruta compartida. Cuanto más nos acercamos a la frontera con Hungría, se empiezan a notar pueblos un tanto abandonados o donde la población más joven ha decidido emigrar hacia nuevos destinos.

Un país muy tranquilo, con aires de cada vez más cultura post soviética, y donde ya los lujos y excentricidades de los países más desarrollados de Europa va dejando lado a situaciones de menor desarrollo social. Si, aún dentro de la UE, las diferencias son notables.

En las casas de los pueblos, empezamos a ver dos fenómenos que ya extrañabamos entre tanto desarrollo y perfección: rejas en algunas casas, por seguridad. Perros, muchos de ellos bastante furiosos a nuestro paso, dentro o fuera de la propiedad, en un modo quizás de defender la propiedad. Y claro, ya se ven grandes extensiones de campo, sin familias afincadas.

En fin. Por un lado, nos sentimos más cercanos y terrenales a estos momentos que vivimos. Nos movemos en un escenario que nos es más familiar, indudablemente. Por otro lado, nos agrada ver que ante tanta maravilla que vimos en otros países, vemos aquí el lado B de ello, y que en definitiva, buscar el equilibrio sería, nuevamente, lo mejor para lograr el bienestar de las mayorías.

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