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«Moleque,

que o mundo  é pequenho, né?»

Alex, un artesano de Manaus

 

                                               Un Domingo de Octubre, intermitentemente lluvioso, nos encontrábamos «panfileando» en Usaquén, coqueto y dominguero barrio de Bogotá. Ofrecíamos nuestras postales y libros junto con artesanías. Entre tanta gente que se nos acerca, en un momento se acerca un chico de Brasil. que nos cuenta que también era viajero, «de bicicleta». Mientras escondíamos las postales por vergüenza (el oficio de «O Beto» era ser fotógrafo!), compartíamos vidas de ruta, y futuros planes. En un momento, el nos preguntó acerca de la conveniencia de las postales y claramente, le dijimos que viajero que se precie de tal, debía tenerlas, aun si viajara en bicicleta y fuera mucho el peso. Como casualmente las habíamos impreso en Bogotá, le dimos los contactos de KiKe, que nos había ayudado un montón, para que se contactara con Digital Center.

Si bien se quedo dubitativo, le dijimos que lo intentara, mas sabiendo su profesion y las fotos que seguramente tenia. Intercambiamos contactos y, como suele suceder, la lluvia fue la que puso fin a la conversa.

Semanas después, el destino nos vuelve a cruzar por Villa de Leyva, cerca de Bogotá, y fue solo conversar acerca de las postales, que ya estaban en camino y que había ido todo genial. Nos despedimos con la idea de cruzarnos en Venezuela, próximo destino de ambos viajes. Esto finalmente no ocurrió, ya que Beto decidió pasar rápidamente en bus hacia su país, Brasil, en tanto que nosotros lentamente, empezábamos a vivir Venezuela.

Luego de unos meses, nosotros decidimos ir a Boa Vista y Manaus, bien al norte de Brasil, a conocer y probar suerte con las postales, para lo cual una referencia era preguntarle a Beto (inversamente a cuando nos conocimos) «que tal Brasil con las postales?» La respuesta, evidentemente con cierta ventaja a «jugar» de local (y mas en Brasil) «a mí me fue súper bien».

A nosotros, con el «Brasil decime que se siente» mundialistico resonando en nuestras cabezas, nos parecio que podia ser. «Bueno, probemos». Tampoco teniamos muchas más opciones.

En Boa Vista, muy bien no nos fue. Pero nos alcanzó para poner en funcionamiento la venta de aguas y gaseosas en el carnaval!, todo suma!

Pasado el carnaval, nos dijimos «y si vamos a Manaos?, Concluimos que si íbamos, seria a dedo (pidiendo que nos lleven en la ruta a otros carros). La Pánfila se quedaba en Boa Vista. Así fue como nos encontrábamos, casualidad?, otro ahora intensamente lluvioso Domingo (de Marzo) en la inmensa Manaus, en su paseo artesanal ofreciendo nuestras postales.

Ya un poco cansados, a media mañana, habiendo escampado, decidimos poner un paño en el piso y exhibir ahí las postales y otras cosas que teníamos hechas. Reparo en las primeras, un vecino artesano que tenía un vistoso puesto a unos 3 metros. De nombre «Alex» no solo se interesó por nuestro «modo de viaje» sino que nos pidió puntualmente ver una postal. Fueron varia las veces que nos preguntó por esa postal, y sobre todo respecto si  la foto era nuestra, a lo que asentimos, extrañados.

Luego de ello nos presentó a su novia y estuvimos viendo las hermosas y muy logradas artesanías que ellos ofrecían. Mientras nos invitaban a compartir el puesto, lo cual NO aceptaríamos (nos daba Mucha vergüenza poner lo nuestro al lado de lo que ellos tenían), ya mas en confianza le contamos a Alex, al pasar, que habíamos conocido en Colombia a un viajero en bici, Beto, y que él era el que nos había recomendado venir a la feria. Así que se lo contábamos notábamos cierta incomodidad, mezclada con una risa nerviosa de Alex, que minutos después se soltó entre confesión y carcajadas de todos:  él se nos había acercado tan rápido hacia nosotros pensando que estábamos revendiendo las postales del Beto, con quien había entablado gran amistad y a quien había alojado por más de 15 días. No podíamos parar de reírnos, mas cuando le contamos como nos habíamos conocido con Beto y como él había llegado a hacer las postales.

Obviamente que allí nació un derrotero de vivencias y relatos, que sepulto nuestro fracaso de ventas en Manaus, tierra exclusiva de Beto para las postales.

Nos invitaron a almorzar, gran plan para nuestras circunstancias y la lluvia. Salimos a pasear en su VW Brasilia, un hermoso carro a prueba de todo!, que se empeñaba en empañarse ante la lluvia incesante de la tarde. Las carcajadas nuestras mientras Alex le reprochaba no sin ironía las habilidades conductivas de Alessandra, en fin, una tarde memorable que coronamos, como no podía ser de otra manera, con una llamada sorpresa por Skype al Beto, para quien no fue menor la sorpresa y emoción ante esta alocada forma de encuentro.

No quedan dudas de lo lindo y maravilloso de este oficio viajero. Mas cuando conoces gente tan linda como esta!. Simplemente, gracias Beto, gracias Alex y familia.

Para conocer el maravilloso trabajo de Beto puedes hacer click aqui

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