Colombia

Si en Ecuador empezamos a pensar en vivir viajando, lo mejor que nos podría haber pasado fue pasar a visitar Colombia. Todo lo que empezamos a sentir de positivo de nuestro nuevo modo de viajar, en este país se vio reforzado y potenciado.

Decididos a vivir y disfrutar. Alaska siempre estará allí.  Con esa decisión, encaramos nuestra estadía en el país más simpático del mundo! Fueron 8 meses. Que no queríamos que se terminen!

Si, lo que quieran. Será el país de un peaje cada 30 kilómetros. Pero también el de sonrisas y amistades a cada paso. Será el país de la guerrilla, pero el país más amistoso y simpático de Sudamérica. No nos podíamos ir, realmente. Agotamos nuestra estadía, y la disfrutamos momento a momento.

Fue en este país donde sentimos que nos aventuramos a vivir viajando. Donde aceptamos nuestra nueva condición de personas errantes.

Todos te van a decir que el slogan turístico de este país es tal cual: «El único riesgo es que te quieras quedar». Y Es así. En Colombia nos encontramos, en todos y cada uno de sus pueblos y ciudades, con la gente quizás más bella, de corazón, simpática, increíblemente solidaria y con un inmenso orgullo por su tierra, y su cultura.

Creemos que todo ello también facilitó nuestro desarrollo de un mayor espíritu viajero, con muchas ganas de conocer de la cultura de cada pueblo, compartir con locales (y con viajeros, que los hay, y en cantidad!!!).

En todos los países hemos sido bien recibidos, y generado amistades y lazos para toda la vida, con gente más que entrañable. Pero, la magnitud e intensidad de estas relaciones, en Colombia, nos deja sorprendidos. Realmente, los riesgos, de querer quedarse, son inmensos!

Obviamente, sobraron los kilómetros: aún siendo el país quizás que mas costo de peajes por kilometro recorrido tiene, hicimos 6531 km!!!

Y si bien ya hemos dicho que Ecuador es como el mapa ilustrativo de Sudamérica, la belleza y diversidad de paisajes y culturas de Colombia lo coloca en un segundo lugar, para nosotros. Caprichosamente, creemos que lo que lo diferencia de serlo, es lo que más lo destaca: la gente es extremadamente amorosa y de buen corazón. No es así en todo el continente.

Fue en este país donde también hicimos nuestras primeras postales, con las fotos de nuestro viaje. Aquí también tuvimos que afrontar una decisión muy importante: cruzar  o no a Panamá. Obviamente que lo hicimos. Pero fue por el empuje de mucha gente en Barranquilla, en el norte del país, lugar donde debíamos tomar esta decisión. No era una decisión fácil: desde lo económico, y desde lo propiamente técnico, una decisión que nos llevaría a afrontar un destino casi único: hacia el Norte, hacia Alaska!

A medida que nos alejamos de nuestro país, y también porque así vivimos nosotros este viaje, nos empezó a marcar más la diferencia de culturas y por sobre todo, la diversidad de comidas. Empezamos, a partir de la distancia, a acostumbrarnos a nuevos platos, nuevos ingredientes, novedosas frutas y verduras: Entre Ecuador, Colombia y Venezuela, nuestro menú de viaje se fue modificando casi 100%. Mismo dentro de Colombia, probamos variedades de un mismo plato, todas ellas exquisitas.

El orgullo de ser parte de este país la gente lo lleva en la piel. Nos sorprende, y del mismo modo, nos agrada ver ese sentido de pertenencia. Es un país que nos gustó por esa sonrisa con la que todo comienza. Por esa simpatía, y esa entereza, ante las más angustiantes circunstancias, para sobre ponerse día a día. Lo decimos con orgullo: que lindo que es Colombia!

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