Bulgaria

Los 2500 kilómetros de viaje nos recibieron en este país donde nos han sobrado los dias de lluvia, y las subidas interminables. Un verdadero desafío recorrer Bulgaria. Exigidos y cansados. Un país diferente, realmente diferente.

La Ruta del Danubio, río que sirve de frontera entre rumania y Bulgaria recorre este pais por la zona más olvidada. Las rutas son bastante desoladas,exigentes y un tanto en mal estado. Hay muy poca infraestructura, y sumado a la exigencia en el continuo ascenso y descenso de sus montañas, los días nos piden una fortaleza mental y física por encima de nuestras capacidades quizás. No es fácil.

Con esmero y resignación, y tratando de disfrutarlo, pasamos de pueblo en pueblo por estas desoladas tierras. La foto es letal: casas abandonadas,grandes superficies de siembra de empresas que no están aquí sino en Sofía (300 km al sur), y gente que se nota no está ni siquiera cerca de lograr un bienestar. Muchos perros, los nuevos personajes que nos reciben en cada pueblo,algunos más y otros menos simpáticos, parecieran ser un reflejo que acompaña casi por obligación la escena.

Posiblemente 8 de cada 10 biciviajeros seleccionarián ir cruzando hacia las planas y un tanto deshabitadas rutas del sur de Rumania, haciendo 3 cruces de frontera a lo largo del Danubio para esquivar estas condiciones un tanto extremas de este otro lado. Nosotros, los 2 de la excepción, mezcla de cabezones y obedientes,  optamos por estas subidas y bajadas.

Nuestros músculos, rodillas, y otras partes del cuerpo, nos lo están recordando. Las bocinas y miradas incrédulas de conductores y gente en cada pueblo, nos quedarán grabadas para siempre. Se muestran sorprendidos, y hasta sin capacidad de reacción ante nuestra alocada elección. Si, creannos, nadie viene por aquí.

Nos llaman la atención unas maquinas automaticas expendedoras de cafe. No solo por el tamaño de sus porciones, sino también por el precio, realmente baratos, y por su existencia en lugares a veces increíblemente remotos. Algunas centrales nucleares, termoeléctricas, y otras pequeñas industrias cerca de Pleven, nos hacen volver a sentir que no estamos solos.

Un cafecito, una barra de cereal, unas almendras, y a volver a subir. Si, cada pueblito, está rodeado de subidas y bajadas. No vamos a negar que en el medio de algunas subidas se nos presenta la pregunta: «qué estoy haciendo acá?». Especialmente cuando te avisaron que del lado rumano era todo plano!!. Pero en el fondo, lo estamos disfrutando. La satisfacción de llegar arriba, de derrotar ese tobogán de cemento, de adoquines, de barro o de empedrado, cual sea y de cuanto sea, es impagable. Mas con la compañía de la persona que queres.

Por Qué lo hicimos? Muy bien no lo sabemos. Quizás para desafiarnos? Quizás porqué no queríamos sellar 6 veces nuestros ya casi colapsados pasaportes. O tal vez para confirmar que cuando sos libre de decidir, todo es posible, incluido lo que alguna aplicación te lo pone como imposible. Si, estamos orgullosos de tomar el camino más largo. El que más nos enseña.

Ah, y entre otras razones, de ese raid alocado por el norte de Bulgaria, también queríamos llegar a Ruse, la primer ciudad del recorrido, para festejar el cumple de Lauri.  Que manera de terminar la vuelta al sol numero 32, a puro pedal y musculación!!! Nos tomamos, así, un descanso merecido de 5 días en esa ciudad, donde aprovechamos para conocer un poco más de la cultura de esta linda nación de Bulgaria. El lenguaje cirílico nos complica un poco nuestro rol de citadinos, pero la vamos llevando.

Ahora acondicionaremos las bicis, y en unos días, nos iremos a cruzar para Rumania, a desandar los últimos 300 kilómetros hasta llegar a Constanza!

 
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