Alemania

Primer pais que recorrimos en modo biciturismo. Con nuestras bicis Gribom paseamos por mas de 11 dias y realizamos 5480 kilomeros, mayoitariamente por la region de Bavaria. Luego hicimos una pequeña visita de dos dias a Berlin, sin duda, parte de la gran y grotesca historia de la humanidad.

Qué les podemos decir de Alemania? Qué nos encantó? Qué no? Como siempre, difícil ser objetivos en términos de gustos, pero si podemos coincidir que lo que se respira es que en un ambiente de pasión por la perfección, y a su manera, este es un país donde todo parece estar en el lugar que corresponde, de la manera que debe y con lo justo y necesario para ser útil. Todo responde, al menos en la región de Bavaria, a una utilidad,  un fin. No hay nada, o parece, fuera de lugar. Claro, hay un sentimiento de, valga la redundancia, ausencia de pasión, de fraternidad. Se dice que aqui cada uno esta en su metro cuadrado. Si funciona bien asi, funciona para todos. Cada uno da lo mejor, en términos de bienestar, hacia un objetivo. Las reglas parecen ser pocas: como un vivir y dejar vivir, pero en una macro que está ajustada al detalle para que sea útil y efectiva.

Se nota que no hay vida social al estilo más latino. Es trabajar, ser efectivos, buscar hacerlo de la mejor manera posible, y volver a casa a disfrutar de un bienestar que, desde nuestras bicis, y pasando por pueblitos de todo tipo, esta en un nivel demasiado elevado. No lo podemos creer. Hace sólo 70 años aquí hubo una Guerra que lo destruyó todo.

Los modelos de agricultura familiar funcionan. No ves grandes campos. La gente está y vive en su tierra. Los autos son todos nuevos, como la maquinaria (ya veremos donde estan los mas viejos,je).

La bicicleta es la reina. Todo alemán que se precie de tal, tiene una bicicleta, o inclusive dos. No debe existir persona que no ande en bici por semana al menos un par de veces. Y las hay en suficiencia, o exceso: miles de bicis abandonadas. La infraestructura facilita esto: todos o casi todos los pueblos y ciudades están conectados por carreteras para bicis, algunas incluso exclusivas. De una perfección incredible.

Nos han tocado días muy fríos, con temperaturas por debajo de los 5 grados a la mañana. Las panaderías, que no imaginábamos ni por asomo que fueran asi, nos encantan!!! Estamos enamorados de los panes, quesos, y la presentación de los locales. Es sencillamente una maravilla.

Cada pueblo, parece un cuadro, algunos son mágicos, con castillos, casas hermosas y una pulcritud que asusta.

Cuesta ver gente, salvo los menos jóvenes, sin hacer nada. No hay gente en las calles. Todos trabajando o en diligencias del hogar. Todo parece en sintonía, en el mismo tono. Ordenado y hasta podríamos decir aburrido. Excepción: los fines de semana, donde ahí sí, parece que la regla es salirse del molde. No mucho. Pero, los patios cerveceros, dentro de los monasterios muchas veces, se llenan de ?feligreses?, dispuestos a hacer, una vez más, lo que se debe: el mandato social es que el fin de semana se descansa, se disfruta de la familia, se sonríe, se vive sin reloj. Una sociedad que hasta en esto, parece seguir en sintonía.

Claro que del idioma, no entendemos mucho, y para nuestra sorpresa, casi todo está (sólo) en alemán, y es muy poco lo que se puede hablar en inglés. Cuesta creer cómo han llegado a unir toda una Europa bajo normas y reglas comunes, sin preocuparse por un idioma. En otros lares, aún eso es parte de la discusión. Los jóvenes hablan un poco mas en ingles, algo en español, pero lo cierto es que las palabras básicas, en alemán, son al menos aprendibles. Ahí vamos.

La gente es cordial, en un marco de individualidad, de respetar, quizás en exceso, el espacio del otro. Son empáticos, y nos preguntan con curiosidad respecto de nuestro viaje. Pero está claro que no consideran que deban involucrarse más que eso. Lo que le pidas, si está a su alcance, y no implica romper una regla, lo van a hacer. Es maravilloso.

En Berlín es un poco diferente. Una ciudad, o región, más cosmopolita, y casi por obligación o mandato universal, más polifacética, y un tanto descontracturada. Como queriendo salir de un pasado en tonos grises, hacia un multicolor, que curiosamente, muchas veces se compone de una historia basada en grises. El muro, en murales de miles de colores, formas y expresiones, es un resumen lo bastante concreto.

Da miedo, aterroriza, pensar lo que pasó aquí hace tan pocos años. No nos podemos sentir orgullosos de nada. Solo pensar, reflexionar y claro, no olvidar.

Nos estamos yendo de Alemania. De un país que con muchísimas contrariedades y aspectos trágicos de nuestra historia, se convirtió en un país donde quizás muchos de nosotros pensamos deberíamos vivir . El país donde todo funciona, pero que no sale de su sintonia. Donde no podés permitirte salir de esa sintonía. La verdad es que nos vamos con más dudas que certezas respecto a eso. Al menos, como siempre, lo Bueno es haber pasado por aquí y vivirlo.

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